miércoles, 22 de agosto de 2012

APRENDER A PENSAR

APRENDER A PENSAR... ES MUCHO PEDIR?



>>Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio
>>Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
>>
>>Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner
>>un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de
>>física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era
>>absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje
>>de alguien imparcial y fui elegido yo.
>>
>>Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la
>>altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había
>>respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda
>>muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La
>>longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
>>
>>Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la
>>resolución
>>del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y
>>completamente.
>>
>>Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el
>>promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar
>>su
>>alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante
>>tuviera ese nivel.
>>
>>Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos
>>para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia
>>de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
>>
>>Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le
>>pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas
>>al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por
>>interrumpirle y le rogué que continuara.
>>
>>En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el
>>barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el
>>tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura =
>>0,5
>>por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.
>>
>>En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le
>>dio la nota mas alta.
>>
>>Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que
>>me
>>contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas
>>maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la
>>altura
>>del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la
>>longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción,
>>obtendremos también la altura del edificio.
>>
>>Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?. Si, contestó, éste es un
>>procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En
>>este
>>método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la
>>planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del
>>barómetro
>>y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la
>>altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la
>>altura.
>>
>>Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un
>>procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y
>>moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro
>>está
>>a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la
>>medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en
>>trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la
>>diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula
>>trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
>>
>>En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo
>>descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes
>>calcular la altura midiendo su periodo de precesión.
>>
>>En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea
>>tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero.
>>Cuando
>>abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me
>>dice la altura de este edificio, se lo regalo".
>>
>>En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta
>>convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro
>>en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre
>>ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus
>>estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
>>
>>El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física
>>en
>>1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con
>>protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente
>>un innovador de la teoría cuántica.
>>
>>Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial
>>de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los
>>escépticos, esta historia es absolutamente verídica
>>
>>Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo
>>realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más
>>practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y
>>dedicarnos a solucionar OTROS problemas.

jueves, 5 de julio de 2012

el miedo

Naturaleza del miedo.

Todos tenemos, en mayor o menor grado la debilidad del miedo; esa parálisis que impide realizar el mas mínimo movimiento, o que nos impulsa a gritar pidiendo ayuda. Sin embargo, el miedo mas impresionante es el miedo a lo desconocido, asi como el miedo a tener una muerte con sufrimiento.